¿Quién fue San Lucas?
San Lucas es uno de los cuatro evangelistas y es tradicionalmente reconocido como autor del Evangelio según san Lucas y de los Hechos de los Apóstoles.
A diferencia de Mateo y Juan, Lucas no perteneció a los Doce Apóstoles. Según la tradición cristiana, era de origen pagano y ejercía como médico.
San Pablo lo menciona en su carta a los Colosenses:
“Os saluda Lucas, el médico querido” (Col 4,14).
También aparece junto a Pablo en algunos momentos de sus viajes misioneros. En los Hechos de los Apóstoles encontramos pasajes en los que el relato cambia de “ellos” a “nosotros”, lo que tradicionalmente se ha entendido como una señal de que Lucas estuvo presente junto a Pablo en parte de la misión.
Compañero de San Pablo
Lucas acompañó a Pablo durante algunos de sus viajes y permaneció a su lado incluso en momentos difíciles.
Al final de la segunda carta a Timoteo, escrita cuando Pablo se encontraba en una situación muy complicada, el apóstol dice:
“Solo Lucas está conmigo” (2 Tim 4,11).
Estas pocas palabras muestran la fidelidad de Lucas.
No aparece buscando protagonismo. Está junto al apóstol cuando otros colaboradores ya no están.
Su ejemplo nos recuerda que muchas veces el servicio más valioso consiste simplemente en permanecer junto a quien necesita compañía y ayuda.
El Evangelio de la misericordia
El Evangelio de Lucas tiene un mensaje muy especial: presenta de manera profunda la misericordia de Dios.
En sus páginas encontramos algunas de las parábolas más conocidas de Jesús, como la del buen samaritano, la oveja perdida, la moneda perdida y el padre misericordioso, conocida popularmente como la parábola del hijo pródigo.
En todas ellas aparece un Dios que busca al que se ha perdido y se alegra cuando vuelve.
Una de las frases que resume este mensaje aparece en boca de Jesús:
“El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido” (Lc 19,10).
Lucas nos presenta a Jesús como el Salvador que se acerca especialmente a los pecadores, a los pobres, a los enfermos y a quienes necesitan experimentar la misericordia de Dios.
Un Evangelio que muestra la ternura de Jesús
Lucas presta especial atención a las personas que sufrían o que eran consideradas poco importantes en la sociedad de su tiempo.
Presenta a Jesús acercándose a los enfermos, perdonando a los pecadores y acogiendo a quienes eran rechazados.
También encontramos en su Evangelio varios episodios relacionados con mujeres que no aparecen de la misma manera en los otros Evangelios.
Lucas muestra así que, ante Dios, ninguna persona carece de valor.
El Señor mira el corazón y sale al encuentro de cada ser humano.
San Lucas y la Virgen María
El Evangelio de Lucas contiene algunos de los relatos más importantes sobre la infancia de Jesús.
En él encontramos la Anunciación, la Visitación de María a Isabel, el Magníficat, el nacimiento de Jesús en Belén y la presentación del Niño en el templo (cf. Lc 1–2).
Por eso, la tradición cristiana ha considerado que Lucas transmitió detalles muy valiosos sobre María y los acontecimientos relacionados con el nacimiento de Jesús.
El Evangelio comienza con el anuncio del ángel:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28).
Y también conserva el hermoso canto de María:
“Proclama mi alma la grandeza del Señor” (Lc 1,46).
Estos textos forman parte fundamental de la oración y de la espiritualidad de la Iglesia.
El nacimiento de Jesús según San Lucas
Lucas es el evangelista que nos ofrece el relato más conocido del nacimiento de Jesús.
Cuenta que María y José viajaron a Belén y que allí nació Jesús. María lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no encontraron lugar para ellos (cf. Lc 2,1-7).
Después aparecen los pastores, a quienes los ángeles anuncian el nacimiento del Salvador:
“Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo, el Señor” (Lc 2,11).
Este relato ha marcado profundamente la celebración cristiana de la Navidad.
Lucas nos muestra que el Salvador no llega rodeado de riquezas y poder humano. Dios se manifiesta en la humildad de un niño.
El camino de Jesús hacia Jerusalén
Una parte importante del Evangelio de Lucas está dedicada al camino de Jesús hacia Jerusalén.
Durante ese camino, Jesús enseña a sus discípulos y revela el rostro misericordioso del Padre.
Es allí donde encontramos algunas de sus enseñanzas más conocidas: el buen samaritano, la oración del Padre Nuestro, el padre misericordioso y la oveja perdida, entre muchas otras.
Lucas quiere mostrarnos que seguir a Jesús significa aprender a amar, perdonar, servir y tener misericordia.
La Pasión y la Resurrección
Lucas también relata la Pasión, muerte y Resurrección de Jesús.
Su Evangelio nos muestra a Cristo entregándose libremente por la salvación del mundo y, después de resucitar, acompañando a sus discípulos.
Uno de los relatos más hermosos es el encuentro con los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35).
Dos discípulos caminan tristes después de la muerte de Jesús. El Señor resucitado se acerca y camina con ellos, aunque al principio no lo reconocen.
Después, al partir el pan, sus ojos se abren y descubren que Jesús estaba vivo.
Este relato nos recuerda que, incluso cuando estamos tristes o no comprendemos lo que sucede, Cristo puede estar caminando a nuestro lado.
Los Hechos de los Apóstoles
La obra de Lucas continúa después del Evangelio.
Los Hechos de los Apóstoles cuentan cómo, después de la Ascensión de Jesús y de Pentecostés, los apóstoles comenzaron a anunciar el Evangelio.
Lucas narra acontecimientos como la venida del Espíritu Santo, la predicación de Pedro, la expansión de la Iglesia y la conversión y misión de Pablo.
El libro termina mostrando a Pablo en Roma anunciando el Reino de Dios y enseñando acerca de Jesucristo (cf. Hch 28,30-31).
De esta manera, Lucas presenta cómo la Buena Noticia comenzó en Jerusalén y fue extendiéndose hacia otras regiones.
¿Por qué la Iglesia celebra a San Lucas?
La Iglesia celebra a San Lucas porque fue evangelista y colaborador en la misión apostólica.
Su obra ha permitido que generaciones de cristianos conozcan con mayor profundidad la vida de Jesús y los primeros pasos de la Iglesia.
Además, su profesión de médico y su cercanía con las personas que sufren han hecho que sea considerado tradicionalmente patrono de los médicos y de otros profesionales relacionados con la salud.
Su vida nos enseña algo muy hermoso: Dios puede utilizar los dones que cada persona ha recibido para servir al Evangelio.
Lucas no fue uno de los Doce, pero entregó sus conocimientos, su capacidad de escribir y su vida al servicio de Cristo.
¿Cuándo se celebra San Lucas Evangelista?
La Iglesia celebra a San Lucas Evangelista el 18 de octubre.
En el calendario litúrgico romano es una fiesta.
Su celebración nos invita a recordar que el Evangelio debe ser anunciado a todas las personas y que cada cristiano puede colaborar en esta misión desde su propia vocación y sus propios dones.
Un versículo para meditar
“El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.”
(Lucas 19,10)
Las palabras de Jesús resumen muy bien uno de los grandes mensajes del Evangelio de Lucas: Dios no abandona al que se ha alejado.
Cuando nos sentimos perdidos, culpables o lejos de Dios, podemos recordar que Cristo no viene para condenarnos, sino para buscarnos y llevarnos nuevamente hacia el Padre.
Oración a San Lucas Evangelista
San Lucas Evangelista, fiel compañero de los apóstoles y servidor de la Palabra de Dios, intercede por nosotros y ayúdanos a conocer cada día más a Jesús.
Enséñanos a mirar a quienes sufren con compasión y misericordia, a no despreciar a nadie y a reconocer en cada persona a un hijo amado de Dios.
Ayúdanos también a utilizar nuestros dones para servir al Señor y a los demás. Que, como tú, sepamos anunciar el Evangelio con nuestra vida y nuestras palabras.
Y cuando nos sintamos perdidos o desanimados, recuérdanos que Jesús siempre sale a nuestro encuentro y camina a nuestro lado.
Amén.