El pasado viernes, 23 de octubre, un grupo de nuestra parroquia San Francisco y Santa Clara de Asís de Fuenlabrada vivimos una experiencia muy especial en el convento de la Encarnación de Valdemoro, donde tuvimos la oportunidad de encontrarnos con las hermanas clarisas.
Fuimos alrededor de 18 personas, entre jóvenes que se preparan para recibir el sacramento de la Confirmación, sus padres, adultos que también se están preparando para confirmarse junto a sus hijos, nuestro párroco, el padre Gustavo, y Juan, el seminarista.
Abrir las puertas de su casa y de su corazón
Fue una tarde de encuentro, convivencia y, sobre todo, de compartir la fe. Las hermanas nos abrieron las puertas de su casa y de su corazón, y nos acercaron a su vida cotidiana. Nos contaron cómo es su día a día, en qué ocupan su tiempo, cómo viven su vocación y qué significa para ellas haber respondido a la llamada del Señor.
También hubo tiempo para las preguntas, la curiosidad y las risas. Pudimos preguntarles con confianza sobre aquellos aspectos de su vida que más nos llamaban la atención, conocer mejor su experiencia y descubrir que detrás de la vida contemplativa hay personas con una historia, una vocación y una alegría que merece la pena conocer.
Uno de los momentos más bonitos fue escuchar el testimonio personal de alguna de las hermanas, que nos ayudó a comprender mejor cómo Dios va llamando a cada persona y cómo es posible descubrir en Él el sentido de la propia vida.
Este encuentro nos permitió acercarnos a una forma de vivir la fe que, aunque a veces nos resulte desconocida, tiene mucho que enseñarnos. Las hermanas, desde la oración y la vida comunitaria, nos recuerdan la importancia de dedicar tiempo al Señor y de confiar en Él.
Un dulce final
Y, como no podía ser de otra manera, también hubo un momento muy dulce. Las hermanas nos regalaron unas cajas de las deliciosas pastas y bollos que ellas mismas elaboran en el convento. Así, todos pudimos probar sus especialidades y llevarnos a casa, además del recuerdo de una tarde inolvidable, ¡un buen sabor de boca!
Fue especialmente bonito compartir esta experiencia jóvenes y adultos, padres e hijos, todos unidos por un mismo deseo de crecer en la fe y prepararnos para recibir el sacramento de la Confirmación.
Gracias por abrirnos vuestras puertas
Nos marchamos con el corazón agradecido por la acogida de las hermanas clarisas, por su cercanía, por su testimonio de entrega a Dios y por el cariño con el que nos recibieron. ¡Gracias por abrirnos las puertas de vuestra casa y por regalarnos una tarde tan especial!
Sin duda, fue un encuentro que nos ayudó a descubrir que la fe se vive de muchas maneras, pero que todas nacen de una misma llamada: dejar que Dios forme parte de nuestra vida y aprender a responderle con amor.