Los Adoradores de la Sección de Fuenlabrada, miembros de la Adoración Nocturna que se lleva a cabo en la parroquia de San Francisco y Santa Clara de Asís de Fuenlabrada, participaron el pasado 26 de octubre en la Vigilia de Espigas, organizada por la Adoración Nocturna Española (ANE), en colaboración con la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Griñón, con motivo del XXV aniversario de su Sección de Adoración Nocturna.
La celebración reunió a adoradores y fieles en una noche de oración, fraternidad y adoración eucarística, siguiendo una tradición de la Iglesia que invita a dedicar las horas nocturnas al encuentro con Jesús Sacramentado y a dar gracias a Dios por los frutos de la tierra.
Una tarde de oración y encuentro entre parroquias
La jornada comenzó a las 19:00 horas con la recepción de banderas y estandartes en el centro parroquial de Griñón, situado en la calle Iglesia, 1. Este primer acto congregó a los participantes y dio comienzo a una celebración marcada por la unión entre las distintas comunidades y secciones de la Adoración Nocturna.
A las 19:30 horas tuvo lugar el rezo del Santo Rosario, que partió del convento de las Peregrinas de la Eucaristía y recorrió el camino hasta la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Esta oración mariana, que invita a meditar los principales misterios de la vida de Jesucristo acompañados por la Virgen María, permitió a los asistentes preparar espiritualmente el inicio de la vigilia.
A continuación, a las 20:30 horas, se celebró la Santa Misa junto con el rezo de Vísperas, la oración litúrgica de la tarde que forma parte de la Liturgia de las Horas y que reúne a los cristianos en acción de gracias y alabanza a Dios.
La adoración eucarística, protagonista de la noche
A las 21:45 horas comenzó la exposición del Santísimo Sacramento, seguida de los correspondientes turnos de adoración. Este momento constituye el corazón de la espiritualidad de la Adoración Nocturna Española, cuyo carisma consiste en acompañar a Jesús presente en la Eucaristía mediante la oración, la contemplación y la celebración comunitaria.
Durante la noche, los adoradores permanecieron ante el Santísimo en un ambiente de recogimiento, alternando los momentos de oración personal y comunitaria. Esta práctica constituye una oportunidad para profundizar en la fe, interceder por las necesidades de la Iglesia y del mundo y renovar el compromiso cristiano.
A las 00:00 horas se rezó el Te Deum, uno de los himnos más antiguos de acción de gracias de la tradición cristiana. Su presencia en la vigilia adquirió un significado especial al celebrarse el XXV aniversario de la sección de Griñón, ofreciendo una ocasión para agradecer los veinticinco años de oración, entrega y servicio de sus adoradores.

Procesión con el Santísimo y bendición de los campos
Uno de los momentos más significativos de la celebración tuvo lugar a las 00:30 horas, con la procesión del Santísimo Sacramento y la bendición de los campos, un acto que da nombre y sentido a esta tradicional vigilia.
La Vigilia de Espigas es una celebración característica de la Adoración Nocturna Española, en la que la adoración eucarística se une a la acción de gracias por los frutos de la tierra. La bendición de los campos expresa la confianza en la providencia divina y la petición de protección y fecundidad para las cosechas, así como el reconocimiento de Dios como fuente de toda vida y alimento.
La procesión con el Santísimo representa, además, la presencia de Cristo en medio de su pueblo, extendiendo la oración más allá del templo y convirtiendo la celebración en un testimonio público de fe.
La vigilia concluyó a la 01:30 horas con la reserva del Santísimo Sacramento, el rezo de Completas —la última oración de la Liturgia de las Horas, antes del descanso nocturno— y la despedida de los participantes.
Veinticinco años de adoración y fraternidad
La celebración del XXV aniversario de la Sección de Adoración Nocturna de Griñón constituyó una ocasión especial para poner en valor la perseverancia de quienes, durante un cuarto de siglo, han mantenido viva la adoración eucarística en su comunidad parroquial.
La participación de fieles de la parroquia de San Francisco y Santa Clara de Asís de Fuenlabrada permitió, asimismo, fortalecer los vínculos de fraternidad entre comunidades y compartir una experiencia de fe centrada en la Eucaristía.
La Vigilia de Espigas volvió a poner de manifiesto la importancia de la oración, la adoración y la comunión entre parroquias, así como el valor de las tradiciones que ayudan a los fieles a profundizar en su relación con Dios y a vivir su fe en comunidad.
Una noche de celebración y acción de gracias que invita a seguir acompañando al Señor en la Eucaristía y a mantener viva la llama de la adoración en nuestras parroquias.
«Velad y orad, para que no caigáis en tentación» (Mt 26, 41).