SEGUNDO DÍA — MARÍA, MADRE Y CONSUELO

Palabra de Dios

«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.» (Jn 19,25)

María permanece junto a Jesús incluso en el momento más doloroso.

No huye de la cruz. No abandona a su Hijo.

Por eso podemos acudir a ella también nosotros cuando sufrimos. María conoce el dolor de una madre, conoce la angustia, la incertidumbre y las lágrimas.

Pero María no se queda solamente junto a la cruz: desde la cruz nace una nueva maternidad. Jesús le dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».

Y desde aquel momento María es también nuestra Madre.

Por eso hoy queremos acercarnos a ella con confianza. Podemos decirle sencillamente: «Madre, ayúdame». «Madre, acompáñame». «Madre, no me abandones».

Oración

Santa María del Pilar, Madre de Jesucristo y Madre nuestra, mira con misericordia a tus hijos.

Acompaña a quienes están solos, consuela a quienes lloran, fortalece a quienes están enfermos, protege a nuestros mayores y ayuda a quienes atraviesan dificultades.

Madre, quédate junto a nosotros en nuestras cruces de cada día. Y cuando nos falten las fuerzas, recuérdanos que nunca estamos solos, porque tú permaneces junto a tus hijos. Virgen del Pilar, ruega por nosotros.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

Jaculatoria: Virgen del Pilar, Madre de todos los que sufren, consuélanos.

ORACIÓN FINAL

A tu amparo y protección, Madre de Dios, acudimos.

Santísima Virgen del Pilar, Pilar de nuestra fe y esperanza, mira con bondad a tus hijos.

Haz que nuestra fe permanezca firme, que nuestra esperanza nunca desfallezca y que nuestro amor a Dios y a los hermanos crezca cada día.

Bendice a España, bendice a nuestras familias, bendice a nuestra parroquia y acompaña especialmente a quienes más necesitan de tu ayuda.

Madre del Pilar, recibe nuestras súplicas y preséntalas ante tu Hijo Jesucristo.

Santa María del Pilar, ruega por nosotros. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.